sábado, 26 de mayo de 2012

¿POR QUÉ NO PUEDE QUEBRAR UN BANCO?



De nuevo el indisimulable problema bancario español viene a recrudecer la crisis del país, una crisis que en gran parte tiene su origen en el estado de nuestro sector financiero, que por lo que estamos viendo, no ha dicho la verdad ni por equivocación, pues el agujero de nuestra banca se ha mantenido disimuladamente oculto, y sólo cuando alguna entidad se ha desmoronado, como ahora el caso de Bankia, nos enteramos –por entregas- de las ingentes cantidades de dinero que necesita para ser reflotada, que en su caso ya va por más de 23.000 millones de euros.
Tal cantidad que, según parece está dispuesto a poner el Estado, neutraliza el ahorro que pudiera conseguirse de los recortes en sanidad y educación, según los mejores cálculos, pues lo duplica con creces. Y hace que la ciudadanía, a la que se le ha estado pidiendo comprensión y duros esfuerzos económicos, se pregunte no sólo sobre la racionalidad y coherencia de tal discurso cicatero con los servicios públicos –servicios de todos-, ante el espontáneo y generoso gesto con la banca –que son negocios privados, de unos pocos-; pues aparenta hacer ineficaz la labor de ahorro y su consiguiente sacrificio social; pero sobre todo, pone de manifiesto un dilema ético, no resuelto que le resta legitimidad a la actual acción de gobierno, por lo inmoral e injusto que supone exigir sacrificios a la población –a la que se le recortan servicios públicos de primera necesidad-, entre tanto para la banca nunca falta la disposición de inyectar cantidades astronómicas de dinero público, sin que tales medidas pasen tampoco por el tamiz democrático de su decisión en las Cámaras Legislativas –sede de la soberanía popular-, a través de un debate razonado y sereno sobre la auténtica necesidad pública de acometer unas obligaciones inicialmente privadas asumidas por una entidad privada.
Pues no se entiende bien, que el Gobierno esté con un discurso casi apocalíptico de sustanciales recortes, so pretexto de la falta de dinero para la atención sanitaria de las personas en España (nacionales o inmigrantes), se hayan subido las tasas universitarias, reducido el potencial de becas, ajustado los presupuestos para investigación, y lo que es peor, reduciendo el sector público con despidos de empleados públicos, manteniendo asfixiadas financieramente a las Instituciones Públicas, muchas de las cuales no pueden hacer frente a sus propios pagos, y a renglón seguido se esté dispuesto a apuntalar una entidad bancaria privada inyectándole ingentes cantidades de dinero público para que no quiebre. ¿De dónde sale ese dinero?, ¿qué costo real va a tener sobre el sector público español, y sobre la ciudadanía?, ¿qué proyectos públicos se habrán de abandonar o postergar por esta imprevisión?. Y sobre todo, ¿alguien entiende esto?.
Aparte que va a llegar un momento en que, ni siquiera el Estado pueda hacerse cargo de la solvencia de entidades bancarias insolventes, ante el cúmulo de entidades que se vienen demostrando en graves dificultades (Caja Castilla la Mancha, CAM, Cajasur, Caixa Tarrasa, Caixa Sabadell, Caixa Cataluña, y ahora Bankia –que como se sabe es el resultante de otra serie de Cajas, algunas de las cuales estaban en dificultades, que no han sido capaces de remontarlas por sí solas-).
Por ello, habría que empezar a considerar la posibilidad de que los bancos quiebren, como cualquier otra empresa. ¿Quién ha erigido esa mentira de que los bancos no pueden quebrar?. ¿Acaso por las consecuencias dañinas para la economía?. Si el daño ya está hecho, cuando una entidad financiera no es económicamente sostenible. Lo que se trataría es de controlar el alcance de dicho daño sobre la economía general del país, que no sería igual si estuviéramos en un estado de bonanza económico y esa quiebra fuera un hecho aislado. Pero en el estado actual de crisis, con un frente bancario en crisis abierta, no parece ni razonable, ni prudente que el Estado salga a responder por todo ello, a modo de avalista solidario, y mucho menos como empresario. Algo que tanto se denosta desde las tesis liberales –que se esgrimen sólo cuando interesa, y ante quien conviene-; ejemplo de palpable incoherencia ideológica y práctica.
Además, la ciudadanía tiene derecho a preguntar, y tiene derecho a una razonada y razonable respuesta del gobierno y de la clase política, ¿por qué puede acabarse con el “Estado del Bienestar” y no se puede cerrar un banco económicamente inviable?, ¿por qué tenemos que asumir una pérdida de renta, en algunos casos de empleo, una reducción en la prestación de servicios públicos, incluso de las pensiones –fruto de los recortes-; y sin embargo hemos de acometer un rescate bancario con dinero público, que actualmente escasea?.
El que tenga la respuesta ya la debería de estar dando y sometiendo a la voluntad popular, antes de proceder precipitadamente a una acción potencialmente injusta y perjudicial para el interés público.
Y por último, ¿hay algún responsable de todo este desbarajuste?, ¿se le va a exigir responsabilidad?, o la corresponsabilidad de “consejeros políticos” va a servir de “indulto tácito” y opacidad para la depuración de responsabilidades. Si así fuera, no sería ni justo, ni ejemplarizante, y transmitiría un “insidioso tufillo” de impunidad de los poderosos, que repercutiría negativamente en la credibilidad y legitimidad de nuestro actual sistema político, lo cual elevaría exponencialmente los riesgos de la actual crisis. 

lunes, 14 de mayo de 2012

¿HOLLANDE ES LA ALTERNATIVA DE LA ACTUAL POLÍTICA DE LA UE?



Se ha extendido en la opinión pública mundial que el triunfo de Francois Hollande en las presidenciales francesas va a suponer un importante cambio de rumbo en la actual política económica en la zona euro, en virtud de sus propias declaraciones de cambio durante la campaña electoral, y la sentida necesidad de un cambio de rumbo –o al menos atenuación en el mismo- de la política económica europea dirigida por la canciller alemana Ángela Mérkel refrendada por el expresidente francés Nicolás Sarkozy; sin embargo esta pretensión está aún por ver, ya que el margen que se le atribuye al nuevo inquilino del palacio del Eliseo es escaso, y está por demostrarse que realmente Hollande plantee un liderazgo de reequilibrio en la política europea marcada casi en solitario por Alemania.
La mala situación económica que se está viviendo en la zona euro, fruto de una pésima gestión en parte de los países afectados, y en parte por la necesidad de cambios sistémicos en los mismos que se han comenzado pero aún están por dar los ansiados frutos, requerían duras medidas de ajuste, pero como en todo, la polarización exclusiva de ajuste observamos que lleva al colapso económico por la caída de la actividad económica en los países que están bajo las duras medidas de recortes públicos impuestos por Bruselas –ante la imposición del eje francoalemán-. Lo cual pone de manifiesto la necesidad de acompasar las medidas de austeridad financiera con medidas de incentivación de la actividad económica para el necesario crecimiento de esta, y poder evitar así el colapso financiero que se atisba de seguir insistiendo sólo en el parámetro del ahorro.
Sin embargo, esta última precisión no parece ser del todo compartida por el gobierno alemán, que pretende unos ajustes duros que hagan retornar pronto la normalidad a los mercados, y sobre todo que la banca alemana (los grandes acreedores europeos) recuperen con normalidad y prontitud sus créditos y reduzcan así su exposición al riesgo del impago. Pero por la vía que discurren los acontecimientos no parece que esto último lo tengan del todo garantizado. Y a los hechos nos remitimos con el caso de Grecia al borde del abismo, por no haber podido asumir las duras condiciones inducidas por Alemania –que no debería olvidar su pasado histórico reciente con las deudas del Pacto de Versalles al término de la I Guerra Mundial, ni el alivio que representó el Plan Marshall tras la II Guerra Mundial-.
Por todo ello, las voces se están alzando en el viejo continente contra este estado de cosas, que representan también cierto grado de insolidaridad. Y entre estas, resulta destacable la anunciada toma de posición del nuevo presidente francés Francois Hollande, en referencia a la necesidad de generar políticas de ayuda al desarrollo, de incremento del crecimiento económico para evitar el previsible colapso de algunos países de la zona euro.
Siendo así, cabría preguntarse, si esta iniciativa política a alto nivel, no sería realmente un resurgimiento de la socialdemocracia europea, tan necesitada últimamente de liderazgo y sobre todo de transmitir un mensaje coherente alternativo al planteamiento de la derecha liberal que se ha venido imponiendo en el ámbito europeo en los últimos años, y cuyas recetas para salir de la crisis, parecen pasar solo por la austeridad, arrastrando con ellas derechos sociales y laborales del denominado “Estado del Bienestar Europeo” de la postguerra, e incluso cuestionándolo abiertamente en perjuicio de la clase media y trabajadora que en el último lustro se generaron con el desarrollo, la paz y el progreso de Europa.

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿OTRA VEZ LA BANCA ESPAÑOLA AUXILIADA CON DINERO PÚBLICO?



Lo de la “banca española” no tiene nombre. Esa que el anterior presidente engañado por propios y extraños vino a ensalzar como “banca de champions”. ¡Qué ridículo..!. Y sobre todo, ¡que caos, que falta de rigor…!.
Esa misma banca que poco tiempo después empezó a mostrar sus vergüenzas, “poniendo la mano” para que un Gobierno socialista le diera millones de euros que evitaran su quiebra, y así juntos volvían a ayudarse.
La misma banca que anuncia sin pudor a los cuatro vientos beneficios astronómicos, increíbles, es la que a la hora de la verdad está asfixiada, aunque aparenta una grandeza que la verdad le niega ante sus “miserias ocultas”; pues si algo ha faltado en estos años ha sido la verdad de la situación de nuestro sector financiero, descontrolado por quien tenía que controlarlo (el Banco de España –dependiente de los Gobiernos de turno-). Pero tal labor se torna difícil, cuando no imposible, al existir “intereses cruzados”, pues el dinero todo lo puede. Ya que nos antoja misión imposible que el Banco de España realmente pueda inspeccionar a la banca que presta y condona cuantiosísimas cantidades de dinero a los partidos políticos por las campañas electorales. Haciendo buena la frase de que no se “muerde la mano que da de comer”. Claro que el que “regala bien vende, si el que lo toma lo entiende…”
Luego ahí hay una muestra palpable de la interferencia entre el gran capital y la política, que conlleva a que mecanismos de control se relajen, y posibiliten el gran fiasco que estamos viviendo actualmente.
Aunque otra muestra palpable de esta “unión contra natura” también la vemos en la intromisión, o mejor “colonización política” que han tenido las Cajas de Ahorro en nuestro país en los últimos veinte años, que las ha llevado a ser conducidas, o mejor dicho, interferidas por los intereses políticos, muchas veces ajenos a los de las propias Cajas y han dado lugar al lamentable estado financiero de muchas de ellas, con la consiguiente necesidad de reconvertirlas en bancos, obligando a fusiones que más que salvar la estructura y dimensiones de las entidades cara a futuro, realmente tratan de ganar tiempo y salvar la cara de la negativa gestión producto del maridaje político que han mantenido estas entidades.
Si bien, fuere cual fuere la causa del fiasco, poco importa –especialmente si no van a pedirse responsabilidades legales y políticas-. Aunque de cara al futuro, pasando por este difícil presente, se plantea unas nuevas “inyecciones millonarias de ayudas públicas” a la banca, que evidencian que las ya practicadas en su momento, no han sido suficientes, pues el agujero a tapar es considerablemente mayor.
Ante esta frescura en que los “ricos piden a los pobres”. Sí, esos que se desentienden de los últimos, a los consideran fracasados, lacra, escoria social. Los mismos que hablan de la liberalización de servicios, de supresión de ayudas sociales, de la necesidad de ahorrar y no despilfarrar (recortar en educación y sanidad). Miren por donde, esos mismos, no tienen el menor rubor en “volver a alargar la mano” para que el Estado les resuelva sus deudas, las mismas que ellos no perdonan a los trabajadores en paro que no pueden pagar sus hipotecas y desalojan de sus hogares con la ayuda de la maquinaria coercitiva del Estado. Los mismos que han administrado estas empresas sin cautela ni rigor, que se han puesto sueldos de ejecutivos estadounidenses, jubilaciones doradas; cuando han regateado los sueldos a sus empleados, reducido plantillas, recargado la Seguridad Social con jubilaciones anticipadas de sus trabajadores, al tiempo que anunciaban dudosos beneficios. ¡Escandaloso!.
Incluso, hasta las cifras de su actual petición para salvar a un “constructo de cajas de ahorro” inviables, piden del Estado ayuda, y este se plantea darles unos 10.000 millones de euros, casualmente la previsión de ahorro de los recortes en sanidad y educación, recién aprobados. ¡Qué cinismo!.
Y ante esta cuestión, y la reprobación de toda la oposición política al planteamiento socorrista del Gobierno, este responde que también los socialistas le inyectaron dinero. Argumento falaz, pues un error inicial no puede sustentar la permanencia de la conducta errónea. Además que cuando se hace el primer préstamo la economía española no estaba en situación tan crítica como lo está en el momento actual; junto con la razón de que todo ha de tener un límite, en este caso económico, político y moral.
Por tanto, la pregunta viene servida: ¿por qué no se deja quebrar a los bancos que resulten inviables económicamente?. No es esa la medicina que ellos predican para cualquier tipo de actividad económica (si es negocio, que siga, y si no lo es, que cierre). Así de claro, y menos “misericordia” con quien no practica la “misericordia”. Pues el dinero público ha de estar para atender los servicios públicos, esos que ahora se pretende reducir por la vía de una clara infrafinanciación so pretexto de que no hay dinero. Aunque comprobamos que hay para lo que se quiere.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA CRISIS HISPANO-ARGENTINA


La actuación del Gobierno argentino privatizando gran parte del accionariado de REPSOL en YPF –sin tocar las acciones de otras empresas no españolas-, en las condiciones que se ha dado, ha generado una crisis política entre ambas naciones, que ni a España ni a Argentina le convienen, por las tradicionales e históricas buenas relaciones hispano-argentinas, y por los intereses mutuos en liza.
Ciertamente que la actuación del ejecutivo argentino ha sido inamistosa, inadecuada, y posiblemente ilegal; como también la escalada verbal de miembros del ejecutivo español, quizá tampoco haya sido lo deseable desde el punto de vista diplomático –aunque se puedan entender las razones de defensa de la petrolera española-, pues más allá de esos intereses que son netamente privados, el Gobierno de España ha de proveer por los intereses públicos del interés general, que afecta al común de la ciudadanía española, una parte de la cual tiene lazos personales con el país austral, como también importantes empresas españolas mantienen un alto nivel de negocios e inversión allí.
Aunque lo hecho; hecho está. Y lo dicho; dicho está. Si bien, como de todo, conviene sacar conclusiones, para no volver a repetirlo. Pues está claro que los intereses dividen a las personas, por grande que sea su relación, por lo que habrá que entender las razones de unos y otros, y de resolver en equidad el litigio suscitado, mediante una adecuada indemnización a la empresa expropiada, por la vía del pago del justiprecio de las acciones nacionalizadas.
Pero al propio tiempo, España ha de sacar la conclusión de que en el terreno internacional, los intereses también separan a los socios, pues de la UE parece que el Gobierno español esperaba una respuesta más solidaria y contundente de la que se ha recibido. Y de los EEUU igualmente, ya que al no verse afectados su intereses directos, se han puesto de perfil. ¿Alguien esperaba otra actuación?.
Y de otra parte, se viene percibiendo un progresivo enfriamiento de las relaciones bilaterales con algunos países del área iberoamericana –que siempre ha sido de trato preferente para España-, como es el caso tradicionalmente de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, y ahora Argentina. Tal hecho pone de manifiesto un descuido de la diplomacia española, o mejor dicho, un error en la política exterior propia, que  de una parte, se ha volcado excesivamente en una UE –que en la dificultad abandona a sus socios-, y de otra, en unos vaivenes atlantistas que tampoco conforman mucho a EEUU, y se ha ido alejando de potenciar las relaciones iberoamericanas –con el fin de desarrollar aquella idea de emular la Commomwealth británica-, si bien con el respeto a la soberanía e idiosincrasia de países que en otro tiempo fueron también tierra española –aunque evitando cualquier sesgo neocolonialista-, otorgándose un status paritario y de respeto, sea cual sea el régimen o gobierno que haya en cada momento en cada país.
Todo ello ha de ser fruto de una apuesta política de consenso en España, redefiniendo su política exterior en la zona, y de laborar humilde y continuamente de la mano de los gobiernos de la zona; pues los fracasos de las últimas cumbres iberoamericanas han ido revelando la sintomatología de una patología de base, que parte de la reacción de los gobiernos populistas del área ante lo que interpretan o presentan como la “arrogancia de la metrópoli”. Por lo cual, no debería caerse en el error de entrar a la provocación de este incidente, más allá de la manifestación del malestar, y de su reconducción a las instancias internacionales del Derecho Internacional Privado si no hubiera una satisfactoria indemnización. Evitando así en “tirar por la borda” el trabajo diplomático de años, y la tradicional buena relación entre ambos pueblos.
Y sobre todo, retomar con mayor audacia y pragmatismo las relaciones diplomáticas que normalicen y faciliten un mayor acercamiento del que se tiene con estos países hermanos, ya que nos une mucho más que lo que nos separa.

            

miércoles, 4 de abril de 2012

Los presupuestos de la “discordia”


Los presupuestos generales del Estado se han presentado finalmente, con varios meses de demora respecto de lo habitual, y con una expectación no menor dada la complicada situación económica actual, que trata de atajarse a base de recortes de gastos, más o menos prescindibles.
Realmente la situación de la economía española se encuentra en grave compromiso por el alto nivel de endeudamiento público y privado, y por el enorme índice de desempleo que acompaña a la destrucción del habitual tejido económico. Por consiguiente, una de las medidas razonables que se aconsejan por los técnicos es la reducción del gasto, del endeudamiento público y privado, que evite lastrar la economía, especialmente por las graves dificultades de poder superar los efectos de una crisis que no siendo autóctona, sin embargo sus efectos en España apenas tienen parangón –por las circunstancias estructurales y coyunturales de la economía española.
Por tanto, así las cosas, parece que el remedio es obligado: recorte presupuestario y contención de gasto. Aunque ello, conlleva también sus consecuencias, pues no hay actuación neutra en el mundo económico. Pero realmente, es casi la única solución, o al menos la más viable, si también es prudente y ponderada, pues las otras alternativas son peores.
En consecuencia, descartadas otras alternativas por sus perniciosos efectos, el rumbo parece claro en orden a un drástico recorte de los gastos, en particular de los públicos. Por lo que no se entiende bien la posición de algunas posiciones políticas –naturalmente respetables, pero no compartibles- que cuestionan la necesidad del drástico recorte, pues aparenta más demagogia que responsabilidad y proyecto alterntativo.
Cuestión distinta es la concreción de las partidas del recorte y sus cuantías. Pues realmente el recorte en unas determinadas políticas públicas tiene unos efectos diversos, según se trate de unas u otras políticas. Aquí, según las sensibilidades se apunta en unos casos a mantener los servicios sociales, la educación y la sanidad pública, e incluso se habla “con sordina” de respetar el Estado del Bienestar, pero con escasa convicción casi general. De otra parte están los que consideran que esos gastos son insostenibles en nuestro actual Estado y apuntan por una reducción del mismo.
Aunque esa cuestión es merecedora de un debate público, e incluso de un referéndum para que se decida públicamente sobre la opción social del Estado o no, más allá del nominalismo constitucional.
Pero la otra cuestión –no menor- viene dada por la compleja distribución territorial del poder, derivado del Estado de las Autonomías que ha implantado en la realidad un pseudofederalismo un tanto anárquico  con réplicas de estamentos político-burocráticos de gran coste económico y escasa operatividad dificultando en gran medida la aplicación de políticas de Estado. Por lo cual, la aplicación de los recortes presupuestarios en niveles territoriales va a conllevar una dificultad añadida. Además que las autonomías deberían de ser más solidarias con el objetivo económico de Estado, debiendo de presentar un riguroso proyecto de redimensionamiento de la burocracia autonómica, con la consiguiente reducción de órganos políticos autonómicos cuyo finalidad suele ser claramente prescindible (Consejos  Autonómicos varios, Defensores del Pueblo autonómicos, etc.), y la pretendida supresión de Diputaciones Provinciales y Cabildos Insulares.
Probablemente estos presupuestos, como las medidas de recorte apuntadas y otras de parecida configuración, no gusten a nadie, pues conllevan sacrificio, e incluso un alto nivel de sufrimiento, pero se antojan necesarias para la superación de la crisis, en la decidida acción de revitalizar la economía del país, quitándole la pesada lápida que le comprime y le impide un normal desarrollo, que evidencia un progresivo alejamiento del primer mundo en modo extremadamente preocupante, con el consiguiente crecimiento de la pobreza, el desempleo, y la crónica inestabilidad económica y social. Gran retroceso respecto de los avances que se habían conseguido.
Por todo ello, echamos en falta mayores niveles de concordia entre las fuerzas políticas ante el planteamiento de este tipo de presupuestos de crisis. Algo que ayudaría bastante a que todo el país trabajara concentrado en el objetivo prioritario de superar la crisis.

viernes, 30 de marzo de 2012

HUELGA PIQUETERÍA Y MANIFESTACIÓN


Las reflexiones que podemos hacer a la conclusión de este día de protesta laboral en todo el País, vienen servidas por los diferentes perfiles que la información facilita para un análisis provechoso y sereno de la protesta general.
Por un lado, evidenciamos la guerra de cifras –que como en todo conflicto, inunda la información de forma contradictoria, sin que se pueda llegar a barajar una con autenticidad-, por otro lado está la causa – que nos parece legítima por el importante recorte de derechos sociales, que difícilmente podía pasar sin respuesta-, también los medios empleados para manifestar la protesta, dentro del derecho constitucional a la huelga y a la pública manifestación- que sin embargo no ampara la piquetería generalmente coactiva, que fue la raíz de la mayoría de los incidentes y detenciones subsiguientes-, y finalmente los efectos de la protesta –interna e internacionalmente-.
En cuanto a la guerra de cifras, parece que hubo una importante participación huelguística en la industria –probablemente pactada de recuperación, para evitar problemas-, alta incidencia en transportes en las principales ciudades, y poco más. Por lo que las cifras de participación –dadas por los sindicatos convocantes- del 75% al 80% como seguimiento masivo, no acabamos de constatarlo. Pues de hecho importantes sectores de actividad como los empleados públicos apenas superaron el 10% de participación. Incluso los datos de consumo eléctrico dan que pensar que la actividad huelguística fue menor que la de la anterior huelga general. Todo lo cual, debe hacer recapacitar al mundo sindical convocante –pues no hay unanimidad entre otras centrales sindicales- en la inidoneidad de este medio de protesta por su exiguo apoyo y los perniciosos efectos del mismo.
Por lo que respecta a la causa de la huelga, creemos que tiene toda la legitimidad del mundo, que los trabajadores protesten públicamente por una reforma que les hace perder importantes derechos adquiridos durante décadas, y sobre todo, porque representa que se les pasa una importante parte de la factura de la crisis económica –de cuyo origen son ajenos-, entre tanto los verdaderos causantes de la crisis (la banca) sigue siendo tratada con “paños calientes” por los gobiernos del PSOE y del PP, sin que realmente asuman un coste equivalente en el pago de los daños de la crisis que ellos mismos propiciaron.
Los medios empleados para manifestar la protesta son los que habitualmente utilizan los colectivos sociales en una democracia, que además tiene su amparo en el propio texto constitucional español, como son el derecho de manifestación y el de libertad de opinión, que permite expresar públicamente una protesta ante lo que se considera un tratamiento injusto.
En esta protesta se han seguido diversos medios, por un lado la huelga general, que es lícita, aunque puede pensarse que sea inoportuna para la actual situación económica del país, pero cada uno se queja cuando le duele, y a los trabajadores de este país le han hecho particular daño la pérdida de derechos sociales. Y lo que es peor, aún está por ver que sean realmente válidas para facilitar el empleo y la reducción de la importante cifra del paro –que es la razón gubernamental para imponer este sacrificio de derechos laborales a los colocados-.
Sin embargo, la formación de piquetes llamados informativos –que realmente acaban generando coacción y violencia física y moral, a los que quieren hacer uso legítimo de su derecho al trabajo- no parece que tenga ningún tipo de amparo ni sentido. Hemos visto una vez más, numerosas imágenes de violencia de esos piquetes, agrediendo a otros ciudadanos, insultándolos, rompiendo y quemando mobiliario urbano. Y lo que es peor, dado que la violencia llama a la violencia, tales actitudes han de ser reprimidas por las fuerzas de seguridad con los consiguientes efectos colaterales dañosos de cualquier carga policial o empleo de fuerza en el medio urbano concurrido. Pero sobre todo, por el efecto de llamada que ha tenido –singularmente en Barcelona- con los grupos antisistema, que una vez concluida la jornada de protesta, pero so pretexto de la misma, se han dedicado a montar su particular “guerrilla urbana”. ¡Eso no puede ser tolerable en un Estado democrático y de derecho…!.
Afortunadamente, al margen de esos episodios de violencia callejera, se produjeron cientos de manifestaciones de conclusión de la jornada de protesta seguidas mayoritariamente –ahí están las imágenes, que aportan un apoyo masivo- y que de forma pacífica expresaron su queja y malestar por las referidas medidas gubernamentales. Este último es un hecho innegable de importante apoyo social de la protesta, y sobre todo, a tener en cuenta por parte de la subsiguiente acción de gobierno en los ulteriores recortes que quedan por efectuarse, donde ha de templar la tijera para no cortar donde siempre.
Y por último, los efectos de la protesta nos llevan a la clave de todo. Pues con pragmatismo se podría decir que la “queja ya estaba descontada” en las previsiones gubernamentales –como lo expresó el Presidente Rajoy en Bruselas-; aparte que como dice el refrán “una golondrina no hace verano..”. De ahí que se entienda el mensaje de los líderes de CCOO y UGT de que esto es sólo el comienzo, si no se rectifica a tiempo.
Pero el problema es que, desde que estamos en la Unión Europea (UE) hemos ido cediendo sectores de soberanía, como en el caso que nos ocupa –con la política monetaria-, y ello nos lleva a que tengamos necesariamente que maniobrar con herramientas homologadas por Bruselas, de forma que esta cuestión realmente así planteada excede a las posibilidades prácticas del Gobierno de España, pues se debe mucho dinero al exterior –nos exigen productividad para que nos sigan prestando, o en su caso la devolución, y además no seguirán dándonos crédito-. En definitiva, y a grandes rasgos, esas son las premisas de la UE con España –como lo ha sido con Grecia, Portugal, Irlanda e Italia-.
Pues este es el sistema económico globalizado en que nos hemos embarcado. De forma que si queremos mantener el nivel de vida, nos dicen que hemos de producir más, o sea hacer más negocio (tener más ingresos), para lo cual hay que ser más productivos que los del entorno. Y así sucesivamente, en una lucha infinita por ser y tener, en que no pocas personas quedarán al margen del sistema, por improductivas (que antes el “Estado Social”, más o menos acomodaba, pero que ahora no se está dispuesto a asumir), y de igual forma parece que llegará a pasar con colectividades como los Estados. A los que estos vecinos y socios, acabarán repudiando por considerarlos “tóxicos”.
Naturalmente todo esto es fruto de un sistema capitalista desbridado, competitivo, individualista, insolidario, que busca la eficacia del rendimiento, o sea de la ganancia. Lo demás sobra… Tal parece que sea el rumbo que han impuesto a la UE. Sociedad a la que pertenecemos, como los otros “países tóxicos”, y que ninguno ha cuestionado sus fines, ni sus métodos, entregados todos al espejismo de la riqueza y de la ganancia sin par. Naturalmente para unas elites, que supone que antiguas revoluciones sociales y políticas hayan quedado ya en el recuerdo histórico, pues los derechos ciudadanos, y la estructura social asumida tras ellas, tiende a desaparecer, en beneficio de una pequeña clase (incluidas corporaciones) que detenta la mayoría de la riqueza, y una mayoría de trabajadores –que por el sustento están dispuestos a hacerles el juego-; el resto no cuenta –pues no sirve al sistema- y quedará socialmente excluido, todo ello en el marco de un “juego económico global” más especulativo que creativo.
En ese turbio horizonte es donde cabe preguntarse: ¿hay alternativas?, ¿puede reconducirse ese objetivo atisbado?. Esa creemos que es la auténtica clave. El poder desentrañar esas preguntas, y determinar si nuestro pueblo quiere embarcarse en esa aventura, o por el contrario prefiere otro rumbo –naturalmente con sus consecuencias-.

lunes, 26 de marzo de 2012

ANDALUCÍA, ASTURIAS Y LOS PRESUPUESTOS: TRIPLE ERROR DE LA ESTRATEGIA DEL PP


 Los desafortunados resultados electorales obtenidos por el PP en Andalucía y Asturias, revelan un triple error de los estrategas de Génova, ya que por un lado, fueron incapaces de arreglar los problemas internos en la Dirección asturiana popular –evitando que Cascos marchara con otro proyecto-, y por otro lado, ha también ha evidenciado que el bajo perfil de su campaña en Andalucía ha desmovilizado a casi medio millón de sus votantes, y ello pese a la estrategia de demorar los Presupuestos Generales del Estado para no ahuyentar el voto.
Y es que una vez más, se demuestra que ni las encuestas, ni las estrategias políticas, son capaces de reconducir la voluntad de un electorado, cada vez más escamado de la prédica política al uso. Lo que demuestra que la ciudadanía ya ha alcanzado la “mayoría de edad democrática en nuestro País”.
El caso asturiano es el clásico de “peleas de familia”, donde la derecha se ha dividido en dos opciones, más personales o parroquiales que propiamente ideológicas, con lo que ello ha supuesto de división de fuerzas y dispersión del voto, que según los datos escrutados –y los aún por escrutar, del voto por correo-, dejan la gobernabilidad asturiana en el aire, pues aunque el PSOE ha sido la fuerza más votada, sin embargo la pinza entre FORO y PP pudiera –de confirmarse el escrutinio- ser la fuerza de gobierno en el principado. Algo que plantea la futilidad y el error político del PP, al no dar cabida a su antiguo dirigente, a favor de “cabildillos locales”; cuando Cascos conocedor de su tirón entre gran parte de la militancia y la ciudadanía asturiana, no se achicó a las órdenes de Génova y se marchó para liderar otra formación con tintes algo regionalistas para marcar cierta diferencia de identidad entre su propio electorado – cogido del habitual del PP-. Y donde antes Génova no dio “cuartelillo” a Cascos, ahora no tiene más remedio que ponerse en sus manos si quieren que la derecha retome el poder en Asturias. ¡Menudo chasco…!.
El caso andaluz es distinto, aunque el candidato es el de casi siempre (Arenas), que se presentaba por cuarta vez, y por cuarta vez ha perdido la posibilidad de acceso al gobierno andaluz. Lo cual, daba cuenta de la dificultad de la empresa, donde la sociología andaluza ha acogido tradicional y democráticamente siempre mejor a la izquierda, en un medio rural antiguo donde el contraste entre el terrateniente y los labradores resulta ser aún importante y vigente.
Aunque las tres décadas de gobierno de izquierdas, con su consiguiente desgaste, la reciente pérdida del Gobierno del Estado, y los casos de corrupción andaluza, que dieron lugar a anunciar un “vuelco electoral” en las encuestas, sin embargo no han sido suficientes para convencer al electorado andaluz, de forma mayoritaria, en la necesidad de un cambio político.
Sin embargo, hay otro dato no menor, que deriva de la contemplación de que en las elecciones generales de noviembre pasado, el PP obtuvo en Andalucía dos millones de votos –con los que habría conseguido la mayoría absoluta para gobernar desde el palacio de San Telmo-, pero que paradójicamente cuando se esperaba su concurrencia en las urnas para hacer efectivo un supuesto cambio, sin embargo se ha descolgado nada más y nada menos, que medio millón de votos. ¿Qué ha pasado para que este dato se haya dado?.
¿Acaso el bajo tono político de la campaña electoral, su escasa atracción del voto propio?, ¿quizá los recortes económicos practicados desde el Gobierno Central del PP?, ¿probablemente el triunfalismo tácito del PP ante unas encuestas tan favorables?. Eso es algo que los estrategas de campaña del PP habrán de estudiar con cauteloso detalle para evitar volver a errar en futuras acciones. Pero es evidente, que se ha dado una importante desafección del voto popular en estos tres meses, que no ha sido capaz de movilizar y afianzar la campaña política de Arenas, mientras que el voto socialista sí ha respondido con fidelidad al resultante de las últimas generales.
Ahora bien, lo que sí pone de manifiesto es que Andalucía tiene una mayoría absoluta de izquierdas, que si consigue pactar gobierno –como parece-, hará de “cabeza de puente” de oposición política al Gobierno Central de Rajoy, siendo así cabeza de contestación social de izquierdas a las políticas liberales de derechas, que probablemente puedan conllevar un contrapeso en la acción de gobierno de Rajoy –que en las propias Cámaras legislativas no tiene, por ostentar una cómoda mayoría absoluta-, pero que evidencia que una parte importante de la ciudadanía española no comparte ciertos recortes sociales, lo que habrá de dotar de mayor cautela, diálogo y consenso la acción de gobierno de la Moncloa.
Y sobre todo, parece claro que el PP no tiene líder en Arenas para regir Andalucía, con esta cuarta derrota, no parece que sea recomendable seguir apostando por él para sucesivas campañas. Por lo cual, se habría de abrir un periodo sucesorio en el PP andaluz para encontrar un nuevo líder que sea capaz de conseguir los logros electorales que se le niegan de forma tan persistente al veterano Arenas.
Por último, quedaría dejar constancia de la inutilidad de la estrategia de “esconder” el proyecto político derivado de los ajustes económicos, demorando artera pero peligrosamente los presupuestos generales del Estado para no perjudicar los intereses electorales del PP andaluz, con el costo político que ha conllevado en la UE y el propio económico en la prima de riesgo de los mercados. ¡Gran paradoja…!, de quienes urgían la marcha del presidente Zapatero, para poder tomar medidas urgentes en orden a enderezar la economía española, y que una vez en el poder, no tienen prisa en hacerlo por intereses electoralistas regionales. Algo que aparenta ser, cuanto menos, irresponsable, e inmoral. Y para colmo, de nada les ha servido, habiéndonos perjudicado a todos en la credibilidad como Nación.

sábado, 24 de marzo de 2012

VIAJE DEL PAPA A MÉJICO Y CUBA


Valiente viaje de Benedicto XVI al Caribe, y no precisamente vacacional, pues Méjico y Cuba representan dos paradigmas nacionales rechazables, desde la perspectiva evangélica y civilizada, siendo sociológicamente católicos.
La visita del Santo Padre a Méjico y Cuba  representa un audaz y necesario toque de atención del representante de la Iglesia a los Gobiernos y sociedades mejicana y cubana, para que abandonen el sendero por el que marchan y retornen a otro más civilizado de pacífica y justa convivencia civil.
Méjico es un país paradigmático en la evolución político-social de un sistema en que la corrupción y la violencia se ha asentado desafiando al propio Estado. País que tras la revolución política que padeció, procuró implantar un sistema social-liberal avanzado sobre la base de la hipotética defensa de los derechos civiles, con soporte ideológico y metodológico masónico-liberal, que acabó derivando en un sistema de partido único (PRI) bordeando la esencia del propio sistema democrático, que le sumió en una grave corrupción política, y progresivo deterioro político y social.
Sin embargo, este país que cuenta con unos grandes recursos naturales –incluidos los petrolíferos- junto al gran vecino del norte (EEUU), tiene unas grandes bolsas de pobreza, junto con grandes personajes afortunados que encabezan la lista de los más ricos del mundo. Siendo, por tanto, un país de contrastes en el que existe una oligarquía caciquil, agraria y terrateniente, que ha evolucionado hacia los nuevos negocios, y una clase trabajadora pobre, especialmente la agraria; junto a ella subsiste una clase media en las ciudades, que sobrevive en el sector servicios.  Luego resulta una estructura socio-económica injusta, que además padece una clase política con alto grado de corrupción. Algo que se ha agravado, en los últimos años, con la aparición de importantes mafias dedicadas al tráfico de drogas y a la trata de blancas, que compiten por hacerse con sectores del negocio, habiendo contribuido con ello a un alarmante crecimiento de la violencia y el crimen, que no han podido llegar a ser controlados y reducidos por un Estado que se muestra incapaz de ello.
En cuanto a la situación de la Iglesia, no es mucho mejor, pues a la tradicional llegada de grupos protestantes y otras sectas venidas del Norte, que han determinado importantes apostasías de católicos –meramente bautizados-, hay que añadir el problema no menor que representó para la Iglesia Católica el escándalo de la congregación de los Legionarios de Cristo –de origen mejicano-, tras conocerse la doble vida de su fallecido fundador. A lo que el Vaticano está tratando de dar salida, de la mejor manera posible, evitando “apagar el pábilo vacilante”.
Por otra parte, Cuba representa el otro paradigma reprobable de un Estado comunista, totalitario, liberticida, que aún practica la persecución a la disidencia, que tiene restringidas las libertades públicas, impide el pluralismo político, y además ha mantenido persecución sobre la Iglesia, aunque en los últimos años de forma más discreta.
Ya Juan Pablo II –en su visita a Cuba- habló con valentía a Fidel de los derechos humanos, de las libertades públicas, pero sirvieron de poco al caudillo de la Habana.
Aunque en la actualidad, quizá sea Cuba la más interesada en acercarse a Roma para que le facilite el necesario proceso de cambio político y social que el país ha de realizar, pues la revolución comunista ha fracasado también en el Caribe. De hecho, junto a la gran restricción de libertades, existe una situación económica general que raya en la pobreza, de la que el sistema no encuentra la forma de salir, y por la que los cubanos se encuentran desesperanzados de un régimen que agotado, está en los últimos estertores; que posiblemente se vaya con los Castro, si no llega a colapsar económicamente antes.
Por consiguiente, se trata de un importante viaje en los ámbitos político, religioso y social, el que lleva a este anciano pontífice a acercarse a una realidad sufriente, injusta, y donde el hecho religioso está prácticamente ausente de las vidas de sus ciudadanos. Por ello, es importante la labor profética que asume el Vicario de Cristo en esta visita, que de forma paradigmática –como hemos indicado- puede extrapolarse a otras realidades de nuestro entorno mundial.

miércoles, 14 de marzo de 2012

EL FÚTBOL ESPAÑOL Y SU MAL EJEMPLO SOCIAL POR MILLONARIAS DEUDAS TRIBUTARIAS


Es un escarnio que en la actual situación de grave crisis económica, en que el Estado requiere del esfuerzo de todos los laboralmente activos para sacar el país adelante, el “laureado fútbol español” exhiba su cara tramposa e insolidaria al deber a la Hacienda Pública 752 millones de euros, y 10,6 millones de euros a la Seguridad Social.
Dinero que hace mucha falta en las arcas públicas para hacer frente a los ingentes gastos públicos del país, que además aumentan al crecer el paro y tener que hacer frente al coste social que comporta.
Además de ser legalmente demandable es también éticamente reprobable, que los clubes de fútbol profesional de la liga española sean capaces de pagar unas retribuciones y unas primas por fichajes auténticamente siderales –como no se pagan en ningún otro país del mundo-, con tal de poder atribuirnos la fanfarria de tener la “liga de las estrellas”, y sin embargo sean incapaces de mantener una proporcionada administración de sus finanzas ajustando sus gastos a sus reales ingresos, y asumiendo sus obligaciones tributarias y sociales con el consiguiente civismo y la no menos digna honradez.
Seguro que de esta situación hay algún club que escapa por su buena gestión. Lo desconocemos, pues no se ha hecho pública la relación de los deudores, que debía de haberse publicitado pues se trata de obligaciones públicas. Y por consiguiente, la generalización puede resultar injusta con aquellos que no sean morosos en sus obligaciones tributarias. Pero nos tememos, que la excepción ni será generalizada ni exonerará a la familia del fútbol profesional español de la mala fama que este tipo de conductas suele conllevar.
En todo caso, esto nos pone de manifiesto que “no es oro todo lo que reluce”, que en medio de tanta épica de triunfo y tanto entusiasmo hay sus miserias morales, que no benefician a algo tan noble como el deporte.
Pues con independencia de la gravedad de la situación de un estado más o menos generalizado de deuda fiscal de nuestro fútbol patrio, hemos de considerar que no parece éticamente asumible que mientras un trabajador hace largas jornadas de trabajo para llevar a casa un sueldo de poco más de mil euros al mes, y en el mejor de los casos algo más, naturalmente dando gracias al cielo –por poder contar con un trabajo y un jornal-, resulta que los clubes de fútbol pagan auténticas fortunas a cada uno de sus jugadores, especialmente  en la primera división y de forma muy concreta en los clubes destacados de la misma, así como millonarios traspasos, que no resultan moralmente justos en tiempos de bonanza y mucho menos en tiempos de crisis, por su desmesura, que curiosamente se acepta y jalea como socialmente aceptable, idolatrando a algunos deportistas multimillonarios que exhiben sin pudor su caprichoso y ostentoso nivel de vida.
Situación que una sociedad éticamente responsable, solidaria y madura hubiera rechazado de inicio. Pero que esta sociedad consumista, exhibicionista, insolidaria e individualista, no sólo no lo rechaza sino que lo ampara y asume como valor social exportable. Icono de grandeza, triunfo digno de emular por nuestra juventud.
¡Realmente estamos inmersos también en una auténtica crisis moral…!.

domingo, 5 de febrero de 2012

EL LARGO ESCRUTINIO DEL CONGRESO SOCIALISTA


El Congreso socialista de Sevilla fue bastante igualado, Rubalcaba y Chacón, se dirimió tras la votación de los compromisarios, a favor del primero, no sin que antes se realizara un largo y tenso escrutinio de los votos emitidos, que hubo de repetirse, pese a la diferencia de una veintena de votos que daba entregaba la Secretaría General Socialista a la facción oficialista del aparato del partido.
El hecho de haber llegado muy igualadas ambas candidaturas a la sede congresual sevillana, hizo que la “fontanería” de una y otra se movieran hasta la extenuación para conseguir el triunfo congresual, sobre el control de las voluntades de la mayoría de los compromisarios, pues realmente no se llegó a plantear ningún tipo de debate ideológico que diera lugar a una determinada toma de posición o giro ideológico del partido, sino que lo que realmente se estaba dilucidando era una lucha interna de poder entre ambas facciones de la oficialidad socialista. De un lado, la más próxima al sector dominante “felipista”, y  de otro lado, una variante periférica de mercadotecnia que procuraba recoger el descontento de una militancia decepcionada por las progresivas derrotas electorales, en medio de un ambiguo mensaje de satisfacción y reforma, pero sin plantear ningún objetivo concreto de esa reforma.
Parece indudable que los “poderes fácticos” se emplearon a fondo para conseguir el necesario triunfo que pretendía el aparato para no ser desplazado o afrontar algún tipo de aventuras que les pudiera relegar. Pues prueba de ello, fue el que a algunos no le salían las cuentas tras el escrutinio –entre los votos previamente comprometidos, y los verdaderamente emitidos, pero en estos casos, ya se sabe que se miente más que se habla-, de ahí que se demorara un escrutinio que pudo haberse concluido mucho tiempo antes, de no haberse promovido un segundo recuento, que parecería innecesario ante una diferencia final tan clara entre una y otra candidatura.
Si bien el discurso del nuevo Secretario General fue bastante integrador. Aunque más allá de las buenas intenciones, la realidad imponga su propio camino. Pues aunque no sea bueno que el partido prescinda del caudal político de la facción contraria –especialmente cuando no había diferencias ideológicas básicas-, tampoco parece necesario, ni oportuno que se haya de contar con todos, como parece haberlo dado a entender personajes tan significativos como Leire Pajín. Lo cual, tampoco significaría que sean paulatinamente rescatados significativos miembros de la candidatura perdedora. Tal como sucedió con el mismo Rubalcaba cuando Zapatero recurrió a él, al cabo del tiempo.
Entre tanto, Rubalcaba tiene una importante labor a desarrollar, que pasa por reorganizar el partido, rearmarlo ideológicamente, reactivarlo en su acción política, y sobre todo, volver a propiciar su crecimiento de militancia y de apoyo social, lo que pasa por volver a insertarse en el torrente vital de la sociedad, dejando la comodidad de los despachos, para atender a los ciudadanos en su creciente problemática social y económica. Para ello, Rubalcaba tiene capacidad y experiencia política sobrada, pero claramente habrá de apostar por un cambio de acción y de perfil político, al que mencionó en su discurso, y que no debe de quedarse en una mera declaración de circunstancias, sino un eje central de su planteamiento rector al frente del PSOE para que vuelva a ganar el margen de influencia política y social que tuvo, y que nuestra democracia tanto demanda, especialmente en los actuales tiempos que corren.